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Visita El Museo Munch De Noruega

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Noruega es un país colmado de maravillas naturales, arquitectónicas, gastronómicas, culturales, artísticas… y cada una se exhibe en su máximo esplendor. En este post queremos hablarte de una de las expresiones artísticas más representativas del país, el Museo Munch, un icónico lugar en donde se exponen las obras donadas de Edward Munch a la capital noruega.

Este Museo fue inaugurado en 1963 en la zona de Tøyen, a casi 20 años de la muerte de Munch y, en sus inicios, se expusieron nada menos que alrededor de 28.000 obras entre pinturas y dibujos del autor, además de fotografías, textos, cartas, equipos y otros objetos personales. Entre las principales piezas de Munch se destaca El Grito, uno de los cuadros más memorables de la escena internacional.

Tenemos mucho que contarte sobre el Museo Munch, de antesala debes saber que en el año 2004 sufrió el robo de dos de las principales obras de Munch: Madonna y una de las versiones de El Grito y, aunque dos años más tarde fueron recuperadas, se consideró necesario reubicar el lugar y convertirlo en un sitio de mayor realce y con mayor seguridad.

Así pues, en octubre de 2021, fue inaugurado el nuevo Museo Munch, un edificio magistral ubicado en el barrio de Bjørvika, donde confluye el río Akerselva y el Fiordo de Oslo.

Esta monumental estructura fue delineada por el arquitecto español Juan Herreros. Su estilo y extraordinario diseño se ajusta a la grandeza de las obras de Munch, a lo que este representa para Oslo y, por supuesto, forma parte del gran potencial turístico de Noruega.

El Museo Munch se ha convertido en lugar de grandes encuentros con el arte, la historia y la cultura noruega y, hoy por hoy, se considera uno de los más grandes museos del mundo dedicado a la obra de un solo artista. Si vas a viajar a Noruega, además de conocer el túnel más largo del mundo, recorrer la bonita ciudad de Bergen o conocer las espectaculares Islas Lofoten, visitar el nuevo Museo Munch en Oslo también es una parada imprescindible.

 

El Museo Munch, un tesoro noruego con firma española

Tres nombres pudieran describir el nuevo Museo Munch o Munch Museum en Noruega: Edward Munch, Oslo y Juan Herreros. En primer lugar, porque el Museo Munch debe su nombre a las obras de Edward Munch, un pintor noruego nacido en Løten en 1863, y uno de los artistas más importantes del movimiento modernista. Además, un hijo noruego que concedió el honor a Oslo de donar sus obras.

En segundo lugar, Oslo, la capital de Noruega, es una ciudad que combina lo urbano con lo natural, el arte con la historia, y no deja de ser una metrópoli con reservas culturales generacionales que armoniza con lo moderno, lo cual la convierte en inspiración en esta obra.

Y, en tercer lugar, Juan Herreros, arquitecto español, el encargado del diseño del edificio, el que hizo realidad el sueño de los oslenses, y quien más allá de pensar en un clásico museo, concibió una idea futurista que superó todas las expectativas.   

La primera piedra del nuevo museo se colocó en 2016, y desde el pasado 22 de octubre de 2021, 11 salas, 13 plantas y más de 26.700 obras de arte, son algunos de los números que presenta esta exaltación a la verticalidad que ha sido creada por Juan Herreros y su socio Jens Richter (directores del estudio de arquitectura Herreros con sede en Madrid), y que cuenta con hasta cinco veces más espacio del que tenía el anterior Museo Munch de Tøyen.

Es una propuesta postmoderna que revive Oslo y se suma a los atractivos turísticos de Noruega.

Acompáñanos en esta visita al Museo Munch, un tesoro noruego con firma española que, sin duda, a pocos meses de su apertura ya es un epicentro artístico extraordinario. El nuevo edificio del Museo Munch es una apuesta por la verticalidad, lo representativo, la cohesión urbana y la sostenibilidad.

 

La arquitectura del edificio

El edificio consta de 26.000 metros cuadrados de superficie, 11 galerías, 13 pisos y 60 metros de altura de su torre inclinada, este es uno de los rasgos más relevantes de la obra de estudio Herreros, una torre que de forma simbólica rinde homenaje a Oslo y a toda la nación.

La torre y las fachadas de todo el edificio están terminadas en aluminio perforado con variados grados de transparencia, lo que reacciona a los diminutos estímulos climáticos de Oslo, con lo que se perciben diferentes imágenes de acuerdo con el momento. Desde la última planta del edificio se tienen las vistas más espectaculares de la capital noruega.

Cabe destacar que la torre ya se ha convertido en un hito visible desde todos los rincones de la ciudad. Esta torre se asienta sobre un increíble podio de tres pisos y se conforma de dos zonas bien definidas: Una estática cerrada (elaborada en hormigón), en donde se encuentra gran parte de la colección artística.

En esta zona se cumplen los requisitos de seguridad, luz y humedad para la conservación y protección de cada pieza de arte. La otra zona, es la dinámica, en donde hay una fachada abierta y transparente con magníficas vistas a la ciudad. En el piso superior se encuentran terrazas desde donde se obtienen las vistas más espectaculares de Oslo.

En este museo en vertical, el concepto estructural se moderniza desde todo punto de vista. Su recorrido ascendente conecta el espacio público cubierto del vestíbulo que aloja usos lúdicos, comerciales, culturales… con las terrazas u observatorio de la cubierta ofreciendo en paralelo, el encuentro con cada una de las obras de Munch y la mágica ciudad de Oslo y su impresionante fiordo.

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Las obras

Entre pinturas, fotografías, grabados en madera y murales monumentales como El Sol (de casi 8 metros de altura) y varias versiones de El Grito, la obra más afamada de Munch, se exponen unas 26.700 obras de este artista. 

Se destaca (en la planta 4) la exposición en la colección denominada Infinito, en donde se encuentra buena parte de las obras más emblemáticas de Munch como Madonna de 1894, Vampiro de 1895 y las Voz o Noche de Verano de 1896. 

Otro aspecto que se destaca en la galería de Munch es que en 1902 el autor compró una cámara Kodak y se tomó algunas fotografías, hoy por hoy, se considera uno de los pioneros artistas en experimentar con la fotografía de autorretrato.

Se exhiben también acuarelas, muchos dibujos de Munch desde 1873 hasta 1944, y otros elementos dejados a la ciudad como cartas, piedras litográficas, planchas de impresión y unos 10.000 objetos que incluyen pertenencias personales.  

El museo también alberga exposiciones temporales en donde se acogen muestras de artistas noruegos e internacionales, gracias a estas siempre hay una razón para visitar el museo.

 

Sostenibilidad

La sostenibilidad es otro de los rasgos que distingue a este deslumbrante edificio, algo que está estrechamente vinculado con la sociedad noruega. Toda la arquitectura está inspirada en la Passive House, un concepto de origen alemán nacido en los años 80, basado en el bajo consumo energético y el respeto ambiental.

Pero además, en todo momento el proyecto estuvo planteado según los criterios del programa FutureBuilt, fundado en mostrar que las áreas urbanas climáticamente neutrales, cuando se basan en una arquitectura de calidad, son técnica y potencialmente posibles.  

De modo que muchas de las decisiones arquitectónicas se tomaron en función del clima noruego. La fachada cerrada y orientada al este, evita el calentamiento excesivo durante el verano mientras que, el sistema de ventilación natural minimiza el gasto energético en la zona dinámica.

Todo el edificio es construido con hormigón de baja emisión de carbono y acero reciclado y cumple con los estándares de construcción pasiva, es decir, el gasto de energía es reducido como consecuencia del excelente aislamiento general. Además, todo el edificio es capaz de resistir agresiones térmicas y autorregular la temperatura.

 

Talleres, eventos y más

El nuevo Museo Munch es un lugar totalmente accesible con un amplio abanico de opciones y experiencias para visitantes de todas las edades.

Se cuenta con áreas de investigación y conservación en donde se muestra al público visitante el trabajo que se desarrolla para preservar y cuidar el legado de Munch. El Museo Munch es mucho más que un sitio de exhibición, en su programación se incluyen conciertos, talleres de performance y arte, lecturas de literatura, talleres de pintura para niños y adultos, entre otras actividades.

En el Museo Munch no solo se afianza la apuesta de Oslo por el diseño, el arte y la arquitectura, sino también por la gastronomía; de hecho, en el piso 13, se encuentran áreas para comer y beber, y un restaurante con vistas espectaculares a la ciudad.

 

Las expectativas

En suma, el nuevo Museo Munch es una obra monumental con novedosas facetas que, aunado al firme propósito de ofrecer el mejor envoltorio posible para albergar a la extraordinaria colección que Edward Munch (uno de los mejores artistas de la historia del arte contemporáneo) obsequió a la ciudad de Oslo, junto con exposiciones cambiantes de obras de otros artistas; el visitante puede detenerse a admirar las mejores vistas de Oslo.

Este edificio ha sido pensado para una larga vida útil técnica de, por lo menos, unos 200 años.

Arquitectura, arte, sostenibilidad, gran diseño, cultura y técnica se conjugan para engalanar las obras de Munch de una manera única. Un majestuoso sueño arquitectónico hecho realidad de la mano de un artista español, y que se espera se perpetúe en el tiempo, y pueda convertirse en un ícono de referencia a nivel mundial.